martes, 7 de noviembre de 2017

LA BANALIZACIÓN DEL ABORTO


MISOPROSTOL: INTENTAN EXTENDER SU USO

NOTIVIDA, Año XVII, Nº 1067, 4 de noviembre de 2017

Piden que Salud acepte formalmente al misoprostol como abortivo, que controle su precio y que sea de venta libre. Quieren masificar y trivializar el uso del misoprostol del mismo modo que hace 10 años lo hicieron con el de las “píldoras del día después”.
El misoprostol en Argentina es producido por un único laboratorio en combinación con dicoflenac sódico, se comercializa como Oxaprost y está aprobado por la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos) para uso gástrico exclusivamente. No está reconocido su uso obstétrico.

No obstante, en la amplia mayoría de los casos el Oxaprost se utiliza indebidamente. Desde los primeros años del gobierno kirchnerista la ANMAT hizo la vista gorda y cada vez que le pidieron que prohíba el medicamento se lavó las manos: “si los médicos lo prescriben por su efecto secundario no es cosa nuestra”. Así, por ejemplo, le respondía hace una década el al Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, la institución que por entonces encabeza Néstor Luciani había sido contactada por distintos fiscales de lugares como Ameghino, Morón o Campana en el marco de investigaciones de muertes de gestantes causadas por misoprostol. Ese mismo gobierno facilitó después el acceso al abortivo incluyéndolo entre los medicamentos con “precios cuidados”.

Muchos son los proyectos legislativos que -tratando de preservar la vida del hijo y la de la madre- en los últimos años intentaron que se suspenda la venta de Oxaprost en farmacias y que su uso obstétrico se limite a la inducción del parto o la atención postaborto.

En sentido contrario organizaciones abortistas como el CELS, “Lesbianas y Feministas por la descriminalización del aborto” o “Católicas por el derecho a decidir” han buscado que la ANMAT autorice el Oxaprost como abortivo.

Este año varios diputados del Peronismo para la Victoria, encabezados por la correntina Araceli Ferreyra, presentaron un proyecto de ley para garantizar el aborto a petición, que prevé la distribución masiva de misoprostol, incluyéndolo en el Plan Médico Obligatorio (P.M.O) y garantizando su suministro gratuito desde los 13 años en todos los Centros de Atención Primaria de Salud (CAPS) del país.

El objetivo es que el misoprostol sea tan accesible como lo es, desde el año 2007, la llamada “píldora del día después”.

Con el mismo fin varios dirigentes socialistas acudieron esta semana al INADI porque consideran “discriminatorio” hacia la mujer cualquier freno a la circulación masiva del misoprostol. En la misma presentación donde piden que se consienta su uso obstétrico, solicitan que se “modifique el precio impuesto al medicamento mencionado de manera tal de suprimir las restricciones a su acceso” y que no se venda con receta archivada porque estiman que “no es necesario” y “genera más obstáculos para recetarlo”. La denuncia ante el INADI está firmada por María Elena Barbagelata, Nina Brugo, María Eva Koutsovitis, Claudio Lozano, Juliana Martino y Héctor Pollino.

La disposición 3646/98 de la ANMAT exige que el Misoprostol se venda con receta archivada y que en su prospecto conste que no debe ser usado por embarazadas. Entre los efectos adversos de la droga la ANMAT destaca: la aparición de malformaciones congénitas en niños de madres que han ingerido Misoprostol durante el primer trimestre del embarazo, diarrea y dolor abdominal en la embarazada (13-40 % de los pacientes) y abortos incompletos con complicaciones que pueden requerir hospitalización y cirugía, cuya consecuencia podría ser la infertilidad.


El misoprostol tiene efecto teratogénico, tras su administración durante el primer trimestre, si el niño por nacer no muere es muy probable que se desarrolle con malformaciones graves, por ejemplo el síndrome de Moebius.