O cuando los “avances” de la ciencia no se acompasan con la ética
Por Carlos Álvarez Cozzi (·)

Radio
Vaticana informó que la “donación mitocondrial” prevé el uso de un óvulo con
mitocondrias sanas, provenientes de una madre donadora distinta de la natural,
a la cual se le extraería el núcleo para sustituirlo por el del óvulo fecundado
por los padres naturales.
Según este procedimiento, el niño
nacería con los genes de tres personas distintas, teniendo el 99,8 por ciento
de ADN de los dos padres naturales, más el 0,2 por ciento del ADN de la segunda
madre. La técnica
evitaría, según los promotores de esta ley, la transmisión genética por parte
de la madre de cualquier patología mitocondrial.
Los
obispos ingleses afirman que este procedimiento no ha sido científicamente
probado, y en este sentido, el presidente del Departamento episcopal para la
responsabilidad cristiana y la ciudadanía, Mons. John Sherrington, emitió una
nota donde evidencia “las profundas implicaciones derivadas de permitir la
creación de un embrión humano a través del uso del ADN de tres personas”.
“En ningún otro país se admiten estos
procedimientos… y la comunidad internacional no está convencida ni de su
seguridad u eficacia”.
“Nos parece increíble pedir una autorización para una nueva técnica, que
terminaría por golpear las generaciones futuras, sin antes conducir una
experimentación clínica”, denunció.
La
carta del clero inglés también hace un llamado a tutelar el embrión humano:
“Hay también serias objeciones éticas a estos procedimientos que conllevan la
destrucción de embriones humanos”.
“El embrión humano es una nueva vida
humana y debe ser respetado y protegido desde la concepción. Por tanto, el
parlamento inglés, no debería correr para dar un paso tan grave”, concluyeron.
Se quiere legislar contra-natura. Como
es posible que alguien pueda concebir como bueno que un niño tenga material genético
de tres progenitores?
De sólo plantearlo queda claro que
algunos científicos juegan a ser como dioses. Es decir, no reparan con el fin que
sea, aunque algunas veces se escude en evitar enfermedades, en que los medios
nunca justifican aquéllos, sean cuáles sean.
Recordamos como hace años S. Juan Pablo
II afirmaba con razón que los avances de la ciencia que no están acompasados
con la ética en lugar de producir una mejora para la humanidad no hacen más que
degradar la dignidad humana. El ser humano no es un producto sino una vida, que
siempre es un don, que se procrea, no es mera reproducción animal. No somos
cobayos para que pueda experimentarse con humanos como se hace con animales.
Por eso a nivel de Naciones Unidas,
luego del estudio de la maravilla del genoma humano, se aprobó una convención
que prohíbe la clonación humana.
El mundo está como está tanto por el
avance del mal como por la desidia de los buenos. Es tiempo que la comunidad
internacional condene este procedimiento inglés que llevará a que una persona
pueda tener material genético de tres progenitores.
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(·) Jusprivatista nacional e
internacional uruguayo.