jueves, 27 de abril de 2023

LOS ROBOTS

 


 ya empezaron a encargarse de la fecundación asistida

 

Luciana Mantero

 

Infobae, 27 Abr, 2023

 

El nacimiento de las primeras dos bebés concebidas por un robot en un laboratorio de reproducción asistida anunciado ayer, fue recibida como un hito, esperable, entre la comunidad científica ligada al tema. La automatización de la fecundación –coinciden especialistas de distintos países– podría abaratar los costos de los tratamientos. Disminuirá la cantidad de embriólogos, pero el factor humano “siempre” será necesario.

 

El avance fue dado a conocer por la revista del Massachusetts Institute of Technology (MIT). La nota del periodista especializado Antonio Regalado, cuenta: “La primavera pasada, ingenieros en Barcelona empaquetaron el robot de inyección de esperma que habían diseñado y lo enviaron por DHL a la ciudad de Nueva York. Lo siguieron hasta una clínica llamada New Hope Fertility Center, donde volvieron a armar el instrumento, ensamblando un microscopio, una aguja mecanizada, una pequeña placa de Petri y una computadora portátil. Luego, uno de los ingenieros, sin experiencia real en medicina de fertilidad, usó un controlador Sony PlayStation 5 para colocar una aguja robótica. Al observar un óvulo humano a través de una cámara, avanzó por sí solo, penetró en el óvulo y dejó caer un solo espermatozoide. En total, el robot se utilizó para fertilizar más de una docena de óvulos. El resultado de los procedimientos, dicen los investigadores, fueron embriones sanos, y ahora dos niñas, que afirman que son las primeras personas nacidas después de la fertilización por un robot”.

 

“Haber hecho un ICSI con un robot es un paso enorme en pro de la automatización del laboratorio. Hasta ahora nadie lo había logrado. Overture Life (del argentino Martín Varsavsky) iba muy adelante, tanto en esto como en el cultivo de microfluidos: tratar de que el cultivo de los embriones se parezca lo más posible a lo que pasa en las trompas de Falopio”, dice Gustavo Martínez, embriólogo, presidente de la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida.

 

Martínez cree que en la próxima década se va a lograr una automatización más importante. “Un laboratorio grande de mil casos que hoy tiene entre cinco y diez embriólogos, tendrá entre tres y cinco. Pero siempre va a hacer falta alguien que con un criterio humano haga la selección y la manipulación de gametas y óvulos”, consideró.

 

“A los pacientes los tranquiliza ser escuchados y asesorados por embriólogos que van a tener contacto con sus células, que no dejan de ser parte de su cuerpo”, sostiene la psicoanalista y especialista Laura Wang a la hora de pensar y valorar el recurso humano que podría ser desplazado por las máquinas, aunque no totalmente.

 

El New Hope Fertility Center de Nueva York está dirigido por John Zhang, el médico responsable, en 2016, del primer bebé nacido a partir de la genética de tres personas (una parte del óvulo de la madre se combinó con otra de la donante): el mal llamado “bebé de tres padres”.

 

“Inexorablemente vamos hacia la automatización de los procesos en los laboratorios de FIV (fertilización in vitro); será más rápido de lo que imaginamos”, arriesga Juan Aguilera, médico especialista de Salta (Argentina). Y asegura: “Tanto embriólogos como médicos tendremos que capacitarnos para el uso de estas nuevas tecnologías”.

 

Desde Colombia, su par Ricardo Rueda, contextualiza: “Los procesos de automatización están a la orden del día en muchas áreas de la medicina, como la utilización de robots en cirugías de diferentes especialidades. Las técnicas de reproducción asistida no se escapan de esta tendencia. La inteligencia artificial, la automatización de procesos con la utilización de robots y los rápidos avances en bioingeniería, sin duda alguna resultarán en una reducción de costos y una aceleración de la industrialización de las técnicas”.

 

El objetivo principal de automatizar la FIV es simple: hacer muchos más bebés. Alrededor de medio millón de niños nacen a través de este método en todo el mundo cada año, pero la mayoría de las personas que necesitan ayuda para tener hijos no tienen acceso a medicamentos y técnicas de fertilidad, o no pueden pagarlos.

 

“¿Cómo pasamos de medio millón a 30 millones de bebés al año?”, se pregunta David Sable, un ex médico especialista en fertilidad que ahora dirige un fondo de inversión.

 

“No puedes si diriges cada laboratorio como una cocina artesanal hecha a la medida. Ese es el desafío que enfrenta la FIV. Han sido 40 años de ciencia sobresaliente e ingeniería de sistemas realmente mediocre”, sostiene en la publicación del MIT.

 

Para el médico chileno e investigador Fernando Zegers, es lo natural que ocurra. “Todo lo que lleve a hacer más eficientes estos procesos que requieren una gran destreza en la mecanización de la reproducción es una buena noticia”, opinó y agregó: “Esto no tiene trascendencia para la maternidad y la paternidad, todo lo contrario, las facilita. Negarse a esto, o no estar preparado para esto, es no conocer el mundo en el que uno está viviendo”.

 

Por su parte, su colega mexicano Luis Gallardo advierte: “Este es un gran avance que debemos mirar con lupa, ya que todo el proceso no está automatizado, solo la inyección. Ahora debemos esperar que los resultados y la accesibilidad estén al alcance de las clínicas de reproducción. Con el paso del tiempo (este robot) podría ser parte del mobiliario de rutina de un laboratorio”.

 

El procedimiento mecánico está a dos años de pasar las certificaciones necesarias para ser aprobado por la FDA (la agencia reguladora de medicamentos y alimentos de Estados Unidos). Pero cuando esto suceda, podría ampliar notablemente el acceso de la reproducción asistida, la principal barrera en sociedades con menores ingresos, para que la escala de los bebés nacidos por este método pegue un salto. Esto es, volver la técnica mucho más masiva.

 

“Va a abaratar costos. Por ejemplo, un embriólogo senior en USA cobra 120.000 dólares anuales, mientras que este procedimiento lo puede hacer ahora un junior que cobre la mitad. Además, a mejores resultados, menos ciclos de FIV (fertilización in vitro) se necesitan, y en USA cada uno cuesta entre quince mil y veinte mil dólares”, dice a Infobae Santiago Munne, premiado genetista y director de innovación de la empresa española Overture Life, que diseñó y construyó el robot. La empresa fue fundada por Varsavsky, su actual CEO.

 

“El ICSI, poder inyectar a mano en el ovocito, es algo que requiere mucha experiencia, y nosotros lo hemos automatizado”, declara a este medio Varsavksy desde España. Estos más otros desarrollos en los que están trabajando, que automatizan el laboratorio de embriología, harán –según la visión del empresario– que los resultados sean mejores y que cueste menos dinero la congelación de ovocitos y el IVF.

 

“Es poco factible que todo el proceso sea hecho por robots. Hay diferentes pasos en una FIV y bien muchos de ellos van a poder ser ayudados por la tecnología, van a seguir necesitando un embriólogo al lado”, sostiene el especialista César Sánchez Sarmiento, quien piensa que esta tecnología tardará unos 25 años en llegar a los centros de Latinoamérica.

 

¿Cambiará en algo el imaginario, la fantasmática de las personas que buscan un hijo a través de la reproducción asistida, el hecho de que este sea concebido por de un robot? Wang cree que los pacientes no saben con exactitud qué pasa dentro del laboratorio, ni quiénes son las personas que allí trabajan. Que la fecundación allí adentro es percibida en el orden de lo milagroso o de lo mágico.

 

“El discurso actual está colmado de datos y números. Durante las instancias de una fertilización in vitro el trabajo interdisciplinario no logra conectar a los pacientes con los embriólogos. Actualmente, sin robots, la confianza en lo que ahí –en la cocina– sucede, es tan ciega como necesaria. Mientras haya una persona que escuche (ese rol lo ocupan las ginecólogas y los ginecólogos) no imagino que pueda afectar de manera distinta la subjetividad de una persona saber que la fecundación la hizo un robot o una persona”.

 

Si como dijo la médica ambiental Shanna Swan, (investigadora e la universidad Mout Sinai de Nueva York) “en el año 2045 es posible que la mayoría de las parejas tengan que utilizar la reproducción asistida″, la ciencia, la tecnología y el mundo de los negocios parece estar preparándose para dar respuesta. Y aquí cabe preguntarse sobre qué es primero, si el huevo o la gallina, pero esa sería una nota aparte.

miércoles, 19 de abril de 2023

BEBÉS DE RECAMBIO

 


 Llega la gestación subrogada con “garantía”

 

Tommaso Scandroglio

 

Brújula cotidiana, 19-04-2023


Entre las 46 garantías que ofrece Gestlife, agencia de abogados especialistas en gestación subrogada, está la de reiniciar el programa de vientre de alquiler si el niño fallece durante los dos años siguientes a su nacimiento. Acabamos de superar el famoso eslogan “si no estás satisfecho, te devolvemos tu dinero”, y se confirma así que el niño es considerado un objeto.

 

Si el niño nacido por gestación subrogada muere, te lo cambiamos. No es un bulo ni una noticia falsa, ni siquiera una fantasía, sino una de las 46 garantías que Gestlife –una agencia de abogados especializados en gestación subrogada- ofrece a sus clientes. Antes de profundizar en esta garantía que podríamos llamar la del “bebé de sustitución”, vamos a profundizar en la lista de garantías que se ofrecen a quienes quieren alquilar un vientre para tener un bebé.

 

“La mayoría de nuestros programas de donación de óvulos [...] son a precio fijo”: pero, si los óvulos son donados, ¿por qué tengo que pagar por ellos? Sea como fuere, si haces muchos ciclos de Fivet el precio es fijo como en el supermercado, pero sólo si te has acogido a los programas Standard Plus y Premium. Igual que un contrato de telefonía móvil.

 

Gestlife entonces te asesorará sobre el país adecuado al que acudir; te ofrecerá la oportunidad de congelar el cordón umbilical de tu bebé; planificará junto a ti el camino que terminará con la “recogida del bebé” (¡sic! ): entrevistas preliminares, exámenes clínicos, reserva de hotel o piso, tarjeta SIM de Internet, derecho de acceso al parto con el corte del cordón umbilical, inscripción en el registro civil, acompañamiento psicológico, cuidados pediátricos postnatales, servicio de canguro, alquiler de cochecitos, canastilla gratuita, asistencia jurídica para trámites de adopción, curso para padres primerizos.

 

La compañía, con sede en España, también cubre los siguientes imprevistos: “Pérdida o deterioro de embriones durante el transporte, cambio de donante sin coste adicional en caso de punción blanca (sin ovocitos), indemnización a la gestante en caso de aborto espontáneo, fallecimiento de la gestante o de la donante”. Y es que Gestlife es una empresa seria que también ha adoptado un código ético, porque para hacer bien el mal hay que hacerlo con guante blanco, es decir, de forma limpia y responsable: “Practicamos la gestación subrogada responsable, evitando la explotación de las gestantes, y nuestros equipos controlan in situ las condiciones en las que viven, las casas en las que residen, su alimentación y sus hábitos. […] Analizamos su estado de salud, pero también su historial médico, el de sus familiares, sus antecedentes penales y policiales, y las sometemos a una serie de entrevistas con nuestro psicólogo que, mediante una serie de pruebas, decide si la candidata es apta o no”.

 

Estas explicaciones recuerdan a las normas sanitarias en la cría de animales, según las cuales las gallinas deben disponer de unos metros cuadrados para moverse, se debe controlar su estado de salud y nutrición y, desde luego, no se las explota porque la calidad de los huevos se resentiría.

 

Además, Gestlife también ha recibido el sello azul de la asociación Padres por la Gestación Subrogada, que “agrupa a más de 700 padres que han sido padres por gestación subrogada y que supervisa a las agencias para garantizar las buenas prácticas, aprobando con su sello sólo a aquellas que cumplen los estrictos parámetros exigidos”. El sello azul también es merecido porque la empresa española destaca por su carácter inclusivo: “Tenemos programas para todo tipo de familias: parejas heterosexuales, casadas o no, hombres y mujeres solteros, parejas homosexuales (de ambos sexos), transexuales, personas con VIH o hepatitis...”.

 

Pero vayamos al punto número 24 de la lista de garantías ofrecidas, que dice lo siguiente: “Desgraciadamente, después del séptimo mes de embarazo, todas las agencias consideran que si el bebé nace prematuramente y muere, el programa ha terminado y te quedas sin bebé y sin dinero. GestLife es la única compañía en el MUNDO que te cubre ante esta terrible eventualidad, garantizándote el reinicio del mismo programa que habías contratado, hasta dos años después del nacimiento, en caso de fallecimiento del bebé por cualquier motivo o causa (incluidos accidentes domésticos o de tráfico). Sin coste alguno para ti”.

 

Habéis entendido bien: si el bebé obtenido a través de un vientre de alquiler muere en los dos años siguientes al nacimiento, te lo reponen gratis, como el parabrisas de un coche. Aquí estamos más allá de la fórmula comercial de “si no estás satisfecho te devolvemos tu dinero”, sino que nos encontramos ante una compensación de forma específica: “roto” un bebé, te damos otro. No liquidamos el daño, sino que trabajamos para reiniciar el programa de gestación subrogada y así devolverte el hijo que el destino te ha arrebatado.

 

Y así, la realidad es que el niño, en esta lógica, es un producto que se puede cambiar por otro. Un objeto, una cosa. Es el hijo de recambio, el hijo de repuesto si el primero ha “pinchado”, el hijo en el banquillo listo para saltar al campo si la primera opción se lesiona, el hijo de recambio del traficante de niños. Estamos ante la fórmula Zalando, pero aplicada no a los zapatos, sino a las personas. Es como el seguro del coche pero con la fertilidad, contratando la maternidad a terceros. A corto, muy corto plazo, estamos seguros de que podrás devolver al niño en un par de años, sin esperar a que se muera, si es defectuoso, es decir, si enferma o si, como un par de zapatos que no te quedan bien, no corresponde a tus expectativas porque no es tan rubio, o inteligente, o simpático, o bueno jugando al fútbol como esperabas. Entonces tendremos una plétora de niños de segunda mano: niños usados, o más bien maltratados.

 

Al fin y al cabo, si hemos fabricado bebés de probeta y luego los hemos puesto en la cadena de montaje del útero, exigimos que sean perfectos. Tan perfectos como la locura calculada y rentable que ha escenificado este horror.

martes, 14 de febrero de 2023

EUTANASIA MASIVA

 

Según informa el diario Abv, Yusuke Narita, japonés de 37 años, profesor de economía en la universidad de Yale en EE.UU, cree haber dado con la solución al problema de la crisis económica que acompaña al envejecimiento radical de la población de su país: que se produzca un suicidio masivo de personas ancianas

 

(Abc/InfoCatólica) 14-2-23

 

«Al final la salida para el problema es bastante clara, el seppuku de la población mayor». El suppuku es más conocido en Occidente como harakiri, el suicidio ritual de los samuráis que consideraban en tiempos remotos haber perdido su honor.

 

Narita lanzó su teoría a finales de 2021, en una conferencia difundida online en Japón, y desde entonces su propuesta no deja de causar reacciones y debates. Afirma, en un reportaje publicado por 'The New York Times', que algunas de sus expresiones se «han sacado de contexto», y añade que quiere provocar debate para forzar el final de la gerontocracia en Japón, especialmente en la clase política y la empresarial. Pero la llegada a esos puestos de dirección de personas más jóvenes, en la superjerarquizada sociedad nipona, no asegura que en breve la caja de las pensiones -y en general toda la asistencia pública- no salte por los aires.

 

Japón tiene la sociedad más envejecida del mundo por la tasa bajísima de natalidad, y la resistencia cultural a abrirse a la inmigración. La falta de fuerza laboral que pague sus cotizaciones empuja al Estado a una deuda cada vez mayor para sostener a las clases pasivas. Y la bola se agranda.

 

Eutanasia obligatoria en el futuro

 

Fomentar la natalidad no entra en los esquemas de Narita, quizá porque lo ve como utópico en una sociedad como la nipona atrapada por el consumismo y el ateísmo práctico. Sus propuestas son por eso más sencillas, y radicales: espolear en Japón la cultura de la eutanasia, que ya tiene raíces en la cultura de morir por el honor; o por la patria, como ocurrió en la Segunda Guerra con los pilotos kamikazes. Una eutanasia de momento voluntaria. «La posibilidad de que sea obligatoria en el futuro saldrá en algún momento del debate», dijo el profesor de Yale en una entrevista reciente según recoge el Times.

 

Convence a cientos de miles de jóvenes

 

En Estados Unidos Narita es un profesor casi desconocido -aunque tuvo por mentor en su día a un premio Nobel de Economía-, pero en Japón sus intervenciones empezaron a tener resonancia en el ámbito universitario el mes pasado. Yusuke Narita tiene cientos de miles de jóvenes seguidores en las redes, y muchos están convencidos de que los ancianos deben morir para dejar paso a las jóvenes generaciones, y de que el Estado debe además recortar las actuales prestaciones sociales. Una película que sirve de fondo a la polémica es «Plan 75», una cinta del cineasta japonés Chie Hatawaka, que muestra a un ejército de vendedores entusiastas tratando de seducir a jubilados con un plan de eutanasia financiado por el gobierno.

martes, 3 de enero de 2023

MÁS DE 44 MILLONES DE ABORTOS

 

 segaron las vidas antes de nacer en el 2022 en todo el mundo

 

(Lifenews/InfoCatólica) 3-01-23

 

Wordldometers es una institución independiente que recopila datos de gobiernos y otras organizaciones y, a partir de ellos, elabora informes con estimaciones y proyecciones.

 

Basa sus cifras diarias de abortos en una hoja informativa de la Organización Mundial de la Salud, que estima una cifra de abortos al año aún mayor que la de Worldometers. «Cada año se producen en el mundo unos 73 millones de abortos provocados», afirma la OMS.

 

Si se comparan las cifras de abortos con otras causas de muerte, como el cáncer, el VIH/SIDA, los accidentes de tráfico y el suicidio, los abortos superan con creces a todas las demás causas. Se calcula que en 2022 murieron 9,6 millones de personas por cáncer, 6 millones por tabaquismo, 16 millones por diversas enfermedades comunes y 2 millones por VIH/SIDA. También se registran muertes por malaria y alcohol.

 

Con 67,1 millones de personas que murieron el año pasado por una causa distinta del aborto y 111 millones de personas en total por aborto y todas las causas, eso significa que los abortos representaron casi el 40% de todas las muertes en el mundo el año pasado.

 

Y cuando se compara con el COVID, el número de personas que mueren por abortos empequeñece el número de muertes por la pandemia. Worldometers indica que aproximadamente 3,1 millones de personas murieron por COVID en todo el mundo en 2022. Hay muchas dudas sobre si estas cifras son exactas, ya que un porcentaje considerable de muertes por COVID no son en realidad consecuencia directa del propio virus, sino de personas que tenían el virus en el momento de morir por alguna otra causa.

martes, 20 de diciembre de 2022

TRANSHUMANISMO

 

Joe Allen: «Nuestras élites quieren vivir para siempre»

 

(InfoCatólica) 19-12-22

 

En un artículo reciente en su substack, el escritor estadounidense Joe Allen, experto en transhumanismo, lanza con lucidez y humor irónico una alerta sobre los peligros de la búsqueda de la inmortalidad por medio de la tecnología.

 

Allen comienza su reflexión afirmando que los creyentes superan el miedo a la muerte por su fe en la resurrección o la reencarnación. Para ellos, «el misterio de la muerte es un rito de paso». En cambio, explica Allen, «para el materialista, solo existe este mundo, más allá del cual los que mueren encuentran la aniquilación total. El cerebro se disuelve en la negra nada. La conciencia se detiene con el Gran Cero al final de nuestras vidas. Y a todos los seres sensibles y todo recuerdo de nuestra existencia les espera el Gran Cero al final del universo.»

 

A los que están «revolcándose en este trance de dolor», dice el autor, el transhumanismo les «ofrece una salvación sintética por medio de tres métodos básicos: la bio-longevidad, la continuidad biónica y la inmortalidad digital. La genómica detendrá el envejecimiento en el nivel celular. La biónica mantendrá el cuerpo funcionando con piezas de repuesto. Y una vez que la inteligencia artificial esté suficientemente avanzada, las cargas mentales permitirán la comunión eterna con las deidades digitales que los técnicos están ocupados en crear.»

 

Allen cita una declaración de Jared Kushner, yerno de Donald Trump: «Creo que hay una buena probabilidad de que mi generación sea… la primera que viva para siempre o bien la última que va a morir.»

 

Allen comenta: «Kushner no está solo. Muchos en nuestras crédulas élites, desde Wall Street hasta el Foro Económico Mundial, han sido atrapados por una tecno-religión. Sus sacerdotes laicizados son los científicos y futuristas que impulsan terapias genéticas radicales, interfaces cerebro-computadora y diversos dispositivos de registros vitales. A medida que la tecnología se vuelve cada vez más sofisticada, podemos estar seguros de que cada ateo… será presa de esta estafa cósmica. ¿Y los que no puedan pagarla? Bueno, ya se sabe que sólo hay un espacio limitado en el bote salvavidas.»

 

Bio-longevidad

El primer método para demorar la muerte es preservar el cuerpo en el nivel celular. Allen lo presenta así: «Una línea de ataque propuesta es corregir los genes defectuosos y desactivar los programas de autodestrucción innatos de la célula. Con el descubrimiento del complejo CRISPR-Cas9 en 2012, los genetistas tienen ahora el poder de eliminar más fácilmente los genes defectuosos e incluso insertar códigos genéticos nuevos y superiores.»

 

El autor informa que un decreto del Presidente Joe Biden (la Iniciativa Nacional de Biotecnología y Bio-fabricación) asignó 2.000 millones de dólares a proyectos de «alto riesgo y alta recompensa» para «escribir circuitos para células y programar biología de manera predecible de la misma manera en que escribimos software y programamos computadoras».

 

Luego Allen cita a un alto ejecutivo de Google: «Evitando el 90 % de los problemas médicos», escribió Ray Kurzweil en La Singularidad está cerca, «la esperanza de vida aumenta a más de 500 años. En el 99 %, tendríamos más de mil años».

 

Allen comenta: «Inspirados por este tipo de fantasía estadística, los oligarcas de las grandes compañías tecnológicas están vertiendo miles de millones [de dólares] en varios laboratorios de extensión de la vida… Según todas las apariencias, los multimillonarios temen a la muerte como si les aguardara el infierno, y pagarán cualquier cantidad para evitarla. Si tienes suerte, también tú podrías agregar algunos años a tu vida a través del goteo de la inmortalidad. Si estas terapias genéticas y órganos impresos en 3D no logran que tu esqueleto siga arrastrándose, siempre hay médicos criónicos que te congelarán justo antes de que mueras y luego te descongelarán una vez que estos transhumanistas finalmente se organicen.»

 

Continuidad biónica

El segundo método es reemplazar los tejidos y órganos averiados con repuestos mecánicos. El autor señala que ya hacemos esto con los marcapasos, los implantes cocleares o dentales, toda la industria de la cirugía plástica, etc. Empero, los transhumanistas pronostican un día cercano, dice Allen, «en el que prótesis más avanzadas ofrecerán una funcionalidad superior, incluida la función cerebral. Tendremos navajas suizas para los dedos y genitales artificiales versátiles, algo así como los de los transexuales de hoy, pero presumiblemente mucho mejores. Más le vale a cualquiera con perspectivas de inmortalidad esperar que eso sea así. A medida que nos precipitamos hacia esta pesadilla en el siglo XXI, los futuristas afirman que pronto será posible modelar todo el cerebro humano –hasta el último patrón de pensamiento electroquímico– usando inteligencia artificial [IA]. El gurú transhumanista Ray Kurzweil predice que esto se logrará para 2029. (No está claro si será a principios de año o justo a tiempo para Navidad).»

 

Continúa Allen: «Siguiendo una plantilla digital creada por IA, los médicos reemplazarán nuestras neuronas moribundas con neuronas artificiales. Poco a poco, nuestros cerebros de carne se transformarán en un entramado de transistores ultrarrápidos. Es una mente-cerebro mejorada que podría durar para siempre, así que asegúrate de obtener una garantía. Sin embargo, ¿este monstruo mecánico seguirías siendo tú? La idea es que un patrón es un patrón, y el «alma» humana es solo un patrón de información. No importa cuál sea el medio. Piénsalo de esta manera: si reemplazaras cada hilo de un suéter, hebra por hebra, con lana artificial, todavía se sentiría como el mismo viejo suéter. Quizás incluso mejor. Por supuesto, estas neuronas artificiales aún no han sido desarrolladas –ni siquiera se está cerca de ello–, pero lo serán algún día. Ya lo verás. Ten un poco de fe. Los científicos están trabajando duro. Es una inversión sólida.»

 

Inmortalidad digital

El tercer método para alcanzar la vida cuasi-eterna es básicamente el lado digital de la continuidad biónica. «En lugar, o además, de reemplazar las neuronas con neuronas artificiales», dice Allen, «la mente será cargada gradualmente en una computadora, donde los patrones de la personalidad de uno pueden ser sepultados a perpetuidad. Los transhumanistas se deleitan en señalar que ya lo estamos haciendo. Todos, desde los niños pequeños hasta los viejos decrépitos, están alimentando su yo interior en Google, Facebook, Amazon, Microsoft, Apple, los buitres de datos de terceros y cualquier agencia de inteligencia con acceso de puerta trasera a estas empresas. Quizás algún día ellas nos vuelvan a vender nuestros gemelos digitales para que podamos habitar en nuestros espectros virtuales.»

 

Allen cita una vez más a Ray Kurzweil: «Actualmente, cuando nuestro hardware humano falla, el software de nuestras vidas –nuestro «archivo mental» personal– muere con él. Sin embargo, este no seguirá siendo el caso cuando tengamos los medios para almacenar y restaurar los miles de billones de bytes de información representados en el patrón que llamamos nuestros cerebros».

 

Kurzweil cree que los nanobots inyectables son la clave de este proceso de carga. Estos robots microscópicos viajarán a través del cerebro, mapeando cada neurona y sinapsis, creando un facsímil perfecto del «alma» en una computadora. «En otras palabras», explica Allen, «con una vigilancia suficientemente detallada, nuestros datos personales pueden ser procesados a través de inteligencia artificial para crear un «alma» in silico nueva y más duradera. Habiendo sido bautizado en ondas electromagnéticas, te convertirás en tu fantasma digital, flotando para siempre entre los ángeles de la IA.»

 

Así que quieres vivir para siempre. Buena suerte con eso

Allen sostiene que la humanidad se compone de tres elementos primarios: el espiritual, el biológico y el tecnológico. «En el mejor de los casos», afirma, «somos almas eternas guardadas como reliquias en cuerpos, con herramientas extremadamente poderosas en nuestras manos. En el peor, somos monos torpes en la Máquina. A medida que la cosmovisión materialista erosiona nuestra conciencia espiritual, nos quedamos sin nada más que cuerpos mortales. Cuando Dios está muerto, la tecnología es exaltada como el poder más alto, que sostiene la promesa de WiFi gratuito y salvación sintética. La ilusión de la inmortalidad física... está capturando la imaginación de nuestras élites. No hace falta ser un genio matemático para darse cuenta de que si realmente logran vivir para siempre, y el planeta tiene un espacio y recursos finitos, algunos de nosotros tendremos que convertirnos en abono para sus jardines biomecánicos.»

 

«Dios no será burlado», concluye Allen. «Y tampoco la Madre Naturaleza. Estoy seguro de que, en el transcurso del tiempo, cada cyborg multimillonario y cada carga semi-retardada habrá abandonado este despojo mortal [alusión a Shakespeare, Hamlet, Acto III, Escena IV]. Desafortunadamente, también sospecho que ellos empujarán alegremente al resto de nosotros fuera del escenario mientras hacen su baile apocalíptico.»

sábado, 17 de diciembre de 2022

CANADÁ MATÓ

 

a más de 10.000 personas mediante el suicidio asistido el año pasado

 

(LifeNews/InfoCatólica) 17-12-22

 

Un artículo de Sam Ashworth-Hayes que fue publicado por el Spectator (Reino Unido) el 11 de diciembre de 2022 argumentando que la catástrofe de la muerte asistida en Canadá es una advertencia para el Reino Unido. Se trata de un artículo importante porque la muerte asistida (eutanasia) está siendo muy debatida en el Reino Unido.

 

Ashworth-Hayes escribe:

 

«Hay una razón por la que la gente ha advertido contra la legalización de la eutanasia una y otra vez. Los incentivos para que los individuos y el Estado se comporten de forma diabólica son simplemente demasiado fuertes para ser ignorados. Una vez que se abandona la salvaguarda moral esencial de que el asesinato está mal, la progresiva normalización de la muerte por un médico se expande inevitablemente.

 

Esto es de nuevo visible en Canadá, donde 10.000 personas fueron asesinadas por sus médicos sólo en 2021. El ámbito de aplicación de la ley se ha desplazado ahora de las personas que se enfrentan a una muerte inminente a aquellas que simplemente experimentan síntomas «intolerables» en opinión del paciente o del médico. Y, animados por estos buenos resultados, los legisladores están ampliando ahora la cobertura a los enfermos mentales, a quienes se ofrecerá la opción de acabar con todo. Muévete rápido, rompe cosas y pregunta después.

 

El alcance de esta normalización es asombroso. Una marca de ropa lanzó una campaña publicitaria centrada en una joven que había elegido morir; el hecho de que lo hubiera hecho como respuesta a la incapacidad del sistema sanitario canadiense para tratarla quedaba fuera de la pantalla. Si no puedo acceder a la atención sanitaria, ¿puedo acceder a la atención a la muerte?, preguntó en junio; la respuesta, al parecer, fue afirmativa.

 

Este caso habla de un problema fundamental con la muerte asistida. Hay personas en Canadá que habrán suplicado, una y otra vez, que se les proporcione una vivienda adecuada, o que se les facilite otro tipo de alojamiento. Pero estas cosas son caras e implican un esfuerzo considerable por parte de la burocracia estatal. La muerte asistida sólo requiere dos firmas y la depresión de una jeringuilla. Y aunque pueda ser un desenlace terrible para aquellos cuyas vidas podrían haberse salvado, la eutanasia supone un tremendo impulso fiscal para el Estado. Los enfermos mentales son costosos, los discapacitados son costosos, los enfermos son costosos. Ocupan espacio en los hospitales, ocupan el tiempo de los médicos, suponen una carga para los servicios del Estado, exigen que los trabajadores del Estado trabajen.

 

Como Yuan Yi Zhu ha señalado en estas páginas, todo esto nunca debió ocurrir. La puerta a la distopía de Canadá se abrió en 2015, cuando el Tribunal Supremo declaró que los temores de «un descenso por una pendiente resbaladiza hacia el homicidio» eran solo eso: temores fundados en nada más que especulaciones y alarmismo.

 

En otras palabras, la pendiente resbaladiza sigue siendo la mejor descripción práctica de cómo funciona realmente el cambio social: una vez que hay impulso detrás de una causa, una vez que se abandonan las salvaguardias de principio esenciales de que un curso de acción es totalmente erróneo, una vez que estamos de acuerdo en teoría en que los argumentos que obligan a dar el primer paso se aplican igualmente al segundo. En resumen, una vez que empezamos, es muy difícil encontrar un lugar estable donde parar. Los responsables políticos británicos que se planteen seguir el ejemplo de Canadá deberían plantearse dónde termina.

 

Estos mismos argumentos son igualmente importantes para los numerosos Estados de EE.UU. que debatirán la legalización del suicidio asistido en 2022. No vaya por ahí. El suicidio asistido, una vez normalizado, es expansivo».

 

 

lunes, 12 de diciembre de 2022

URGE UNA ENCÍCLICA

 

 que condene el género

 

 Willem Jacobus Eljk

Cardenal arzobispo de Utrecht

 

Brújula cotidiana, 12-12-2022

 

La teoría de género contradice gravemente la naturaleza humana y tiene serias implicaciones para la proclamación de los fundamentos de la fe cristiana al socavar el papel del padre, la madre, los cónyuges, el matrimonio y la relación entre hijos y padres. Muchos fieles y muchos obispos creen que es urgente un documento que exponga la visión de la Iglesia católica.

 

El término género se introdujo en la década de 1950. Esto se refiere principalmente a los roles sociales de hombres y mujeres. La idea es que en el pasado el rol (género) de hombres y mujeres era impuesto por la sociedad.

 

En la sociedad occidental actual, con su hiper individualismo y la ética autónoma asociada al mismo, se asume que el individuo no acepta un rol impuesto por la sociedad, sino que elige de manera autónoma su género. Este rol que el individuo elige para sí mismo se denomina identidad de género. El individuo puede elegir un género independientemente del sexo biológico que se le asigne.

 

Según la orientación o las preferencias sexuales de una persona, una persona puede decidir ser heterosexual, homosexual, lesbiana, transexual, transgénero o no binaria. No binario significa que una persona aún no quiere ser hombre o mujer. Un transexual es una persona que cree que su identidad de género no coincide con su sexo biológico. Por ejemplo, un hombre puede sentirse como una mujer siendo biológicamente un hombre, o viceversa. Cuando alguien está insatisfecho y lucha con su sexo biológico debido a esto, se lo conoce como disforia de género. Una persona transgénero es una persona transexual que pretende cambiar su sexo biológico por el correspondiente a su identidad de género o que ya lo ha hecho mediante tratamientos médicos y procedimientos quirúrgicos.

 

Junto a la teoría de género, existe la llamada teoría queer, según la cual no existen identidades de género fijas, sino fronteras fluidas entre ellas. Por ejemplo, hay jóvenes que a veces tienen relaciones con alguien del mismo sexo y a veces con alguien del sexo opuesto, dependiendo del sentimiento y estado de ánimo del momento.

 

Organismos internacionales, como las Naciones Unidas, promueven la implementación de la teoría de género a nivel mundial en empresas, organizaciones gubernamentales e instituciones de salud. También lo hacen a través de programas educativos que animan a los niños y jóvenes desde la escuela primaria a reflexionar sobre la identidad de género que quieren elegir o por la que se sienten atraídos. En los niños que no están seguros de querer convertirse en transgénero, la administración de un agente hormonal, la triptorelina, puede retardar el inicio del desarrollo puberal con el objetivo de dar tiempo al niño para reflexionar sobre esta cuestión. Ante todo, esta hormona puede causar efectos secundarios graves. Asimismo, cabe recordar que los adolescentes suelen dudar de su identidad de género durante algún tiempo. Sin embargo, en la mayoría de los casos la disforia de género pasa sin problemas. Además, muchas personas transgénero se arrepienten después de cambiar su sexo biológico. Especialmente después del cambio quirúrgico de sexo biológico, pero ya no hay vuelta atrás.

 

Los orígenes de la teoría de género se encuentran en el feminismo radical. En la segunda mitad de la década de 1940, Simone de Beauvoir escribió que no se nace mujer, sino que se convierte, es decir, a través del clásico rol de mujer impuesto por la sociedad. Según el feminismo radicalizado de los años 60 y 70, la sociedad impuso a la mujer casada el papel de instrumento de reproducción y educación. La anticoncepción podría liberarla de este rol. La feminista Firestone escribió en 1970 que, una vez liberadas de la tiranía de su biología reproductiva, las mujeres podrían desempeñar un rol propio, independiente del sexo biológico. Esta liberación implicaba también el desmantelamiento de la familia, la unidad social organizada en torno a la reproducción, y la sumisión de la mujer a su destino biológico. También pidió la libertad de todas las mujeres y de los niños para hacer lo que les plazca sexualmente. Después de la última revolución feminista, creía que surgiría una sociedad en la que todas las formas de sexualidad estarían permitidas y consentidas. En la década de 1960, se pensaba que la introducción de la píldora anticonceptiva hormonal “liberaba” en gran medida a las mujeres de su biología reproductiva. Esto sentó las bases para la separación total del género del sexo biológico.

 

La idea básica de la teoría de género, que los roles de hombres y mujeres (género) pueden estar completamente separados del sexo biológico, deriva de la visión del hombre dominante en nuestra sociedad actual. En general, se limita la persona humana a su conciencia (la mente), con su capacidad de pensar y tomar decisiones autónomas, que fue gradualmente posible en el contexto de la evolución por el desarrollo de procesos bioquímicos y neurofisiológicos muy complicados en el cerebro. Según esta visión del hombre, el cuerpo es sólo el medio por el cual la persona (limitada a la conciencia) puede expresarse. Esto le otorga a la persona humana un derecho muy amplio a disponer de su propio cuerpo, incluida su sexualidad biológica.

 

Por el contrario, la Iglesia católica enseña que el hombre no es sólo su alma o sólo su cuerpo, sino que es una unidad de alma y cuerpo (Gaudium et spes, n. 14). El cuerpo, incluidos los órganos reproductivos y sexuales, no es algo secundario o accesorio, sino que pertenece a la esencia del hombre y por tanto, como el hombre, es un fin en sí mismo y no un mero medio que el hombre puede utilizar para cualquier fin. Juan Pablo II escribe en su encíclica Veritatis splendor (n. 48) que el cuerpo humano no es una materia prima con la que el hombre puede hacer libremente lo que quiera y a su antojo.

 

El hombre y la mujer comparten la misma alma y por lo tanto tienen la misma dignidad humana. Sin embargo, son físicamente diferentes en el sentido de que se complementan entre sí a través de su sexualidad biológica. Esta complementariedad se refiere a su papel mutuo en la reproducción. Entre otras cosas, el hombre y la mujer son complementarios también desde el punto de vista de las diferencias bio-psíquicas. Como ya se mencionó, el cuerpo pertenece esencialmente al ser humano y así la sexualidad biológica. Ser hombre o mujer es, por lo tanto, parte de su ser y no puede ser separado de él.

 

Esto también es evidente en la Revelación: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1, 27). Al anuncio de que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza le sigue inmediatamente la afirmación de que lo creó varón y mujer. Esto quiere decir que la Revelación enseña que su ser hombre y mujer está anclado en su ser creados a imagen y semejanza de Dios.

 

Naturalmente, los roles (de género) de hombres y mujeres pueden cambiar bajo la influencia de factores socioculturales. Hasta la década de 1950, muchos países creían que las mujeres tenían que dejar su trabajo cuando se casaban. Además, a menudo no podían abrir una cuenta bancaria sin el consentimiento de su marido. Este ya no es el caso en los países occidentales, debido a los cambios socioculturales que se han producido desde entonces. Incluso las mujeres pueden convertirse en directoras ejecutivas en nuestra época. Que esto sea imposible para ella no está escrito en su sexualidad biológica.

 

Sin embargo, no es posible separar por completo los roles sociales de hombres y mujeres de su sexualidad biológica. Los aspectos esenciales del ser hombre y mujer, del ser marido o esposa, del ser padre o madre y del ser hijo o hija, están todos anclados en el ser creados a imagen y semejanza de Dios, es decir, en la esencia del hombre, y por lo tanto al orden de la creación de Dios.

 

La teoría de género tiene serias implicaciones para proclamar los fundamentos de la fe cristiana, confundiendo y por lo tanto socavando los roles de padres, madres, cónyuges, matrimonio y la relación entre hijos y genitores. Dios se nos ha revelado como Padre. Pero ¿cómo puede proclamarse como tal si se nubla el concepto de padre? Erosionar o cambiar el significado de palabras como padre, madre, matrimonio, paternidad y maternidad también dificulta el anuncio de la fe en Cristo como Hijo de Dios Padre, que se hizo hombre, y en María como esposa del Espíritu Santo. La teoría del género también socava la analogía entre la relación entre Cristo y la Iglesia, por un lado, y entre marido y mujer, por el otro (Efesios 5:21-33). En esta analogía se basa, entre otras cosas, el hecho de que el sacerdote debe ser un hombre porque representa a Cristo, el esposo, en persona y, por lo tanto, se dirige también a la Iglesia como su esposa. Separar el género del sexo biológico haría irrelevante si un sacerdote es hombre o mujer.

 

El magisterio papal rechaza la teoría del género, pero hasta ahora solo lo ha hecho de manera sumaria. En su discurso de Navidad a la curia del 21 de diciembre de 2012, Benedicto XVI observó que, en el contexto de la teoría de género, el hombre “niega su propia naturaleza y decide que no se la da como un hecho preconcebido, sino que él mismo la crea”. Papa Francisco también ha dicho varias veces que la teoría del género es incompatible con la naturaleza humana y con la visión cristiana de la diferencia de género.

 

En la encíclica Laudato si', subraya que una verdadera ecología exige también el respeto por la diferencia de género: “Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda «cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma” (n. 155). Véase también Amoris laetitia, n. 56.

 

En un discurso a los participantes en la sesión plenaria de la Academia Pontificia para la Vida, el 6 de octubre de 2017, advirtió a su audiencia contra los riesgos de la teoría de género: “La manipulación biológica y psíquica de la diferencia sexual, que la tecnología biomédica deja entrever como completamente disponible a la elección de la libertad, ¡cuando no lo es! -, se corre así el riesgo de desmantelar la fuente de energía que alimenta la alianza del hombre y la mujer y la hace creativa y fecunda”.

 

Muchos fieles, incluidos muchos obispos y conferencias episcopales enteras, creen que es de gran importancia, dada la velocidad con la que la teoría del género se está difundiendo y poniendo en práctica, que se publique pronto un documento papal autorizado, como una encíclica, que exponga en detalle la opinión de la Iglesia Católica sobre la teoría de género.