lunes, 18 de mayo de 2009

La lección de Lautaro

Jorge Horacio Gosende


Lautaro Salamone concluyó sus estudios en la Facultad de Derecho de la UBA. A su pedido, tuve el honor de entregarle el diploma de abogado en el acto de colación de grados realizado el 17 de abril último.
Hasta acá la noticia estaría referida a un acontecimiento grato, y nada más. Pero sucede que la graduación de Lautaro ha sido un acontecimiento extraordinario. Por un problema congénito, cuyos detalles ignoro, el joven abogado no habla ni escribe y se moviliza en una silla ortopédica que conducen sus padres. Hace algunos años la Facultad creó una dependencia que se encarga de organizar todo lo concerniente a la educación de este tipo de alumnos, que incluye el adiestramiento a los docentes en técnicas para evaluarlos.
El acto de graduación reunió a familiares, amigos y muchas de las personas que colaboraron en la educación de Lautaro, incluyendo a sus maestros del colegio primario. Una ovación poco frecuente en este tipo de ceremonias coronó la recepción del diploma por parte del novel abogado. Hay en todo ello varias cuestiones dignas de mención. Por lo pronto, la actitud de los padres de Lautaro, que en forma inclaudicable han colaborado para el desarrollo de la vocación de su hijo. También resulta encomiable la tarea llevada a cabo por la Facultad de Derecho por haber creado y mantener un departamento docente para pocos, pero que lo merecen.
Por fin, el personaje central de la noticia; en esta época teñida de tantas adversidades, la actitud de Lautaro Salamone, para quien lo imposible parece no existir, representa un espejo en el que todos deberíamos mirarnos.

La Nación, Cartas de lectores, 17-5-09.

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